Con mirada humana,
y caricias perrunas.
Llegó hasta mi entrada,
y su amor fué mi fortuna.
Apareció de mañana,
luego era fiel a toda hora.
Saludando entusiasmada,
sonría para mí en todas.
Dulzura de compañera,
era su bella presencia.
Sabía de todas mis penas.
jamás viví su ausencia.